5.12.03
Una palabra tuya
No sé hasta qué punto la prudencia se vuelve cobardía, disfrazada, eso sí, de ojerosa impotencia. Y paso las horas intentando buscar la manera más eficaz de disimular una necesidad casi física de saber de ti, para poder convertirla en algo así como un humano interés nacido de la condescendencia. Sólo para que no huyas. Ah, es tan desesperante. Correría a tu lado para ver que estás bien, mirarte a los ojos y abrazarte, y decirte que estaba preocupada y que dormía con los ojos abiertos deseando que todo fuera bien. Me gustaría acompañarte y disfrutar de tu alivio. Me gustaría... pintar cada momento de angustia con una sonrisa de tus labios. No sería difícil, verdad? No lo sería.
No pienso constantemente en ello, pero apareces. Es casi fascinante encontrarme en lo más cotidiano y sentir cómo entras a pasearte por mi cabeza a tus anchas. Eres una maleducada. Ni siquiera pides permiso. Y vuelvo a sonreír y me escondo en cualquier esquina para poder enviarte un mensaje que jamás te llegará. Lo que primero es alegría juvenil se transforma en fría prudencia. El hielo se hace el rey de mis sentidos, y opto por reescribir la historia con frases cada vez más impasibles. Es un tratamiento que a veces parece eficaz. Pero a base de mil pastillas heladas me siento cada vez más enferma. Quizá por la certeza de saber que sólo una palabra tuya bastaría para sanarme.
No pienso constantemente en ello, pero apareces. Es casi fascinante encontrarme en lo más cotidiano y sentir cómo entras a pasearte por mi cabeza a tus anchas. Eres una maleducada. Ni siquiera pides permiso. Y vuelvo a sonreír y me escondo en cualquier esquina para poder enviarte un mensaje que jamás te llegará. Lo que primero es alegría juvenil se transforma en fría prudencia. El hielo se hace el rey de mis sentidos, y opto por reescribir la historia con frases cada vez más impasibles. Es un tratamiento que a veces parece eficaz. Pero a base de mil pastillas heladas me siento cada vez más enferma. Quizá por la certeza de saber que sólo una palabra tuya bastaría para sanarme.
24.11.03
Desamor
Me gustaria poder olvidarte tan rápido como aprendí a amarte.
11.11.03
III
No tengo miedo a la sal en las mejillas. No te temo ni a ti, con tu guadaña, ni a él, con su traje gris y su teléfono siempre mudo. Ya os ví trepar por las paredes y conozco vuestro olor. No me asustais, tardes vacías! Ni vosotros tampoco, cristales opacos, luces frías, madres mancas, sátiros del destino, agujas del reloj, días perdidos y amargos sollozos ahogados. Ni siquiera le temo al enano verde de grandes ojos y lengua áspera que envenena los oidos cuando siente vuestros pasos. Malditos cobardes que correis a instalaros en los huecos de las manos más huérfanas! ahora que ya nos conocemos, sentaos a la mesa y apostemos, que no me importa perder, y la Victoria lleva en el cofre el corazón que yo deseo. Un corazón que se afana en desprenderse del castigo que le habeis impuesto. Mirad! la suerte ya está echada, en el diván, fumando plácidamente a media sonrisa. Ahora, cara a cara, miradme a los ojos, que no os tengo miedo!
7.11.03
Vistiéndome
Mañana no dejaré escapar ni un segundo. Correrás a encontrarme y te estaré esperando con una sonrisa en los labios. No quiero perderme ni un sólo detalle de tu cara cuando veas todas y cada una de las sorpresas que te he preparado. Poco a poco las irás descubriendo, y yo me iré llenando el alma de suspiros que dejaré ir cuando ya no estés a mi lado. Y al día siguiente despertaré entre tus brazos y será una mañana hermosa, llena de lluvia y manzanas. Me enseñarás tu colección de mariposas y yo cantaré medio desnuda sobre tus sábanas. Todo lo demás está aun por descubrir. Ya no quiero hacer más cábalas, no sea que el destino burlón me las brinde tal y como las pienso y me destroce la ilusión. Te espero descalza en mi parada. No tardes, que ya se me han vestido las ganas.
1.11.03
Paciencia II
Me miras y las sombras se apaciguan,
y viene el agua a sonreirme entre los dedos.
No mientas; no existes, pero...
si me hablas, tu voz me baña el cuerpo,
y no me queda más remedio que tocarte.
Ya eres lluvia en el cristal, y en cada palma, un beso.
Casi sin saberlo he amanecido a tu lado.
Cada gota de tu piel fue un verso amado.
y ahora el viento se ha llevado mis agallas.
Vuelve envuelta en una nube y baila el cielo.Yo te espero.
Yo te espero.
y viene el agua a sonreirme entre los dedos.
No mientas; no existes, pero...
si me hablas, tu voz me baña el cuerpo,
y no me queda más remedio que tocarte.
Ya eres lluvia en el cristal, y en cada palma, un beso.
Casi sin saberlo he amanecido a tu lado.
Cada gota de tu piel fue un verso amado.
y ahora el viento se ha llevado mis agallas.
Vuelve envuelta en una nube y baila el cielo.Yo te espero.
Yo te espero.
30.10.03
Paciencia
Lo confieso. Deseo que pasen las horas. Es un deseo tan estúpido...al fin y al cabo pasarán irremediablemente. Y por mucho que me muerda los labios contando cada segundo, cada segundo durará exáctamente lo mismo. Y así se me hará eterno. Pasaran las horas eternas, y quizá por contemplar las sombras en la pared, llegue al momento deseado agotada de tanto esperar. 1, 1, 1, 1, 1, 1, 1, 1
Parecerá mentira que la cuenta sea la misma cuando esté entre tus brazos, y sin embargo mi reloj lento correrá a buscar el sol.
Parecerá mentira que la cuenta sea la misma cuando esté entre tus brazos, y sin embargo mi reloj lento correrá a buscar el sol.
26.10.03
No me abandones
Qué bien huele tu perfume por la mañana, sobre mi piel.
